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SIMPLEMENTE ORAR

SIMPLEMENTE ORAR

DIOS

Un pobre campesino regresaba del mercado al atardecer.
Descubrió de pronto que no llevaba su libro de oraciones.

Se hallaba en medio del bosque y se le había salido una rueda de su carreta.
El pobre hombre estaba afligido pensando que aquel día no iba a poder recitar sus plegarias.

Entonces oró de este modo:
He cometido una verdadera estupidez, Señor.
He salido sin mi libro de rezos.
Tengo tan poca memoria que sin él no sé orar.

De modo que voy a decir cinco veces el alfabeto muy despacio.
Tú, que conoces todas las oraciones, puedes juntar las letras y formar las plegarias que ya no recuerdo.
Y Dios dijo a sus ángeles:
De todas las oraciones que he escuchado hoy, ésta ha salido sin duda alguna, la mejor.
Una oración que ha brotado de un corazón sencillo y sincero.

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