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EL PERDÓN 

EL PERDÓN 

CRECIMIENTO PERSONAL

El necio toma un cuchillo y apuñala a una persona por la espalda.
El sabio, toma el cuchillo, corta el cable y se libera del necio.

Cada vez que permites que alguien te hiera te vuelves demasiado accesible al otro, 
le das pase libre a tu recinto privado donde se encuentra tu tesoro y tu calma.

Si no hacemos las paces con todas nuestras partes internas en conflicto y en culpa, si no nos reconciliamos con la vida 
y somos capaces de comprender que nada de lo que ocurre me lo hacen a mi, sino que cada cual actúa desde su nivel de conciencia…

Si no me deshago de las miles de palabras que otros han pronunciado involucrando solo a mi persona, 
mi exterior, mi ego, porque mi ser es intocable y nada puede herir o lastimar un alma sin tiempo y sin espacio…

Si no decido viajar liviano y perdonar …

Entonces estaré atado. Seré esclavo. De hechos, de palabras, de memorias, de dolores.

Seré prisionero de mi mente y sus erróneas conclusiones.

Porque en realidad no hay nada que perdonar, solo hay que corregir un error de percepción. 
Un error mío. Yo soy quien percibe en forma equivocada. 
Sin comprender que todo lo que el otro “me hace” se lo hace a “sí mismo”.

Si yo no hubiese estado allí, se lo hubiese hecho a otro, a otra. 
Por lo tanto no me ocurren las cosas porque “yo” me las merezca, o las provoque, 
o invite con mi personalidad a que alguien me lastime. 
Todo es como es.

Pero yo no debo estar allí donde ocurre la inconsciencia. 
Porque ese no es mi mundo, porque yo vivo en la paz, en la alegría y el amor.

Y las palabras hirientes, o los hechos dolorosos, solo tienen ese título, esa definición, si yo así lo percibo.

Todos son mis maestros. Los que me acarician y los que me rechazan

Todos traen alguna lección para aprender. 
Yo no tengo nada que perdonar porque nadie jamás “me ha hecho nada a mi”.

Si logro comprender profundamente este concepto y sentir en mi interior ese desapego 
de todas las expresiones que vienen de un ser inconsciente y saberlas ajenas, distantes de quién soy, 
entonces me habré sanado para siempre y habré des-mistificado, uno de los conceptos más usados, 
el perdón, y seré libre del error de creer que alguien puede lastimarme.

Con Amor,

Claudia Luna 

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