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CUANDO YA NO ESTÉ

CUANDO YA NO ESTÉ

CUANDO ALGUIEN SE VA

A veces me invade la nostalgia al pasar por mi mente la idea de… “Cuando ya no esté…”
Sé que dejaré una añoranza a quienes me conocieron.
 ¡Si uno pudiera elegir irse o quedarse…!

Pero desde que nacemos es lo más seguro que tenemos; nuestra partida. 
Por eso tenemos el deber de disfrutar mientras nuestros ojos permanezcan abiertos. 
Sabemos que partiremos en el momento que menos lo esperemos. 
¡Si fuésemos eternos…!

Sólo quiero que me recuerden con mucha alegría, no quiero que me llenen de flores sino de rosas rojas con pétalos grandes, que las esparzan por todo mi cuerpo. 
No quiero coronas; sólo ramos de rosas y que haya tanta alegría que se oiga la música y las risas en vez de rezos. 

Que el ritmo no pare; que canten en coro para que el sonido se escuche como si fuesen pájaros. 
Si no va hacer así, entonces no quiero permanecer ese tiempo ahí, frío, escuchando llantos, y lamentos.
He conocido la felicidad, la he tenido tan cerca que he podido ver su cara enfrente de la mía. 

Es tan sencillo ser feliz que me llevaré esos momentos míos y que permanecerán conmigo por siempre. Estoy tan agradecido con todos, que sé que cuando ya no esté; me recordarán como un ángel que se fue para estar en el firmamento y brillaré con tanta luz, que me convertiré en una estrella fugaz que permanecerá por siempre resplandeciente.
 
Cuando ya no esté; el mundo continuará, pero sin mí ya no será igual. 
Se apagará una vela y otra se encenderá, y sólo me quedará decir: ¡Qué bello fue el mundo porque yo estuve allí! 
Agradeceré a Dios por la oportunidad que me brindó y como regalo le llevaré mi canto y mi alegría para levantarle el ánimo cuando mis hermanos no cumplan con su cometido que es simplemente vivir con alegría y sencillez.

 ¡Qué bella es la vida y qué hermoso es el amor!
Cuando ya no esté; me iré sabiendo que la vida es bella, que luego de haber estado con mis seres queridos, me convertiré en una bola de fuego que subirá hasta el cielo y se esparcirá como el viento sin temor a lo desconocido y estaré tan feliz de estar en todas partes, que lograré alcanzar la felicidad eterna…

Señor perdóname …
Todo lo poco que soy, yo te lo ofrezco.
 La frase de amor que no dije, los besos que dejé se me murieran. 
La palabra que negué al que sufría. 
La mano que no tendí al que lloraba.
 Lo que yo pude salvar y se ha perdido lo pongo en tus manos inmensas pidiendo perdón.

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1 Comment

  1. Noemi Rentas
    diciembre 22, 2015 at 10:33 pm
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    Gracias por tan hermosos escritos… Bendiciones

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